Investigación realizada por Ana Villaseñor Ovies, pedagoga ecosocial antiespecista.
Un revelador estudio de Gerard Wedderburn-Bisshop, científico climático australiano, revolucionó el debate ambiental con un estudio publicado en la revista científica Environmental Research Letters, en marzo de 2025.
Su investigación afirma que la agricultura, el sector que más tierra utiliza, causó el 60 % del calentamiento global entre 1750 y 2020, mientras que la ganadería cárnica y láctea por sí sola fue responsable del 53 % del total. En contraste, los combustibles fósiles contribuyeron al 19 % del calentamiento en este período, menos de un tercio del sector de la producción de alimentos.
“La agricultura se convierte en el principal factor de alteración de cinco límites planetarios: la integridad de la biósfera, el cambio en los sistemas terrestres, el cambio en el agua dulce, los flujos biogeoquímicos y, ahora, el cambio climático”, escribe Wedderburn-Bisshop. “Esto subraya la necesidad de políticas que aborden este sector si queremos tener un futuro habitable”.
Este hallazgo desafía la creencia popular de que los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) son el único enemigo principal del cambio climático. A continuación, se explica de manera sencilla cómo llegó a esta conclusión y por qué la cría y explotación de animales impacta negativamente al planeta.
Las tres razones por las que la ganadería lidera el cambio climático
Históricamente, los Organismos Internacionales calculaban que la ganadería representaba alrededor del 14.5% de las emisiones mundiales. Sin embargo, Wedderburn-Bisshop (excientífico del gobierno australiano y cofundador de la World Preservation Foundation) descubrió que los modelos matemáticos anteriores ignoraban factores clave. Su estudio corrige las cuentas utilizando tres argumentos principales:
- El verdadero costo de la deforestación (Emisiones Brutas vs. Netas).
Para que las vacas pasten o para cultivar su alimento (como la soya), se queman y talan millones de hectáreas de bosques.
El error anterior: antes se medían las emisiones «netas» (restando los árboles que vuelven a crecer de forma natural). La corrección del estudio: Wedderburn-Bisshop argumenta que la destrucción de un bosque libera carbono de inmediato a la atmósfera y debe contarse como una pérdida total («emisión bruta»), exactamente igual que cuando se quema carbón. Al cambiar esta fórmula, el impacto de la pérdida de árboles por la ganadería se triplica.
- El poder destructivo del gas metano.
Las vacas y ovejas son animales rumiantes que, durante su digestión, generan grandes cantidades de metano (CH₄), el cual expulsan a través de eructos y gases. El estudio señala que la capacidad del metano para atrapar calor en la atmósfera a corto plazo se había subestimado por un factor de tres frente a las estimaciones físicas más precisas (Effective Radiative Forcing o ERF). Aunque el metano dura menos tiempo en el aire que el dióxido de carbono, es drásticamente más potente para calentar el planeta de forma inmediata.
- El «efecto máscara» de los combustibles fósiles.
La quema de carbón y petróleo genera gases de efecto invernadero, pero también produce aerosoles de azufre (contaminación visible o esmog). Paradójicamente, estas partículas flotantes reflejan la luz solar de vuelta al espacio, actuando como un escudo que enfría temporalmente la Tierra. La ganadería no produce estos aerosoles refrigerantes; por lo tanto, todo su impacto es puramente de calentamiento, sin ningún «freno» que disfrace su daño ambiental.
Resumen del impacto: ganadería vs. combustibles fósiles
Al unificar estos criterios de medición, el panorama del calentamiento global acumulado (1750-2020) cambia de forma radical:

Nota: Aunque este estudio sitúa a la ganadería a la cabeza debido a la contabilidad de la tierra, la comunidad científica internacional aclara que abandonar los combustibles fósiles sigue siendo una emergencia crítica e irremplazable para detener la crisis del clima.
La solución: reforestación masiva y una alimentación basada en plantas.
El estudio de Wedderburn-Bisshop concluye con una luz de esperanza. Dado que el mayor daño de la ganadería proviene de la inmensa cantidad de tierra que ocupa, reducir, o mejor aún, eliminar el consumo de carne y lácteos liberaría millones de hectáreas de suelo. Si esos terrenos se devuelven a la naturaleza para permitir la reforestación, los nuevos árboles absorberían el exceso de carbono de la atmósfera de forma natural, económica y masiva. Esto representa la estrategia más rápida y eficiente que tiene la humanidad para enfriar el planeta en las próximas décadas.
Fuentes
https://share.google/4EoUGTe1NNq8W5uMa
What’s really warming the Planet
https://www.fairr.org/resources/knowledge-hub/deforestation
https://gfr.wri.org/forest-extent-indicators/deforestation-agriculture

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