Avistamientos a la (a)mar

Por: Mar Amador. Ingeniera ambiental, vegana desde 2019, docente y aprendiz de adolescentes, apasionada del legado filosófico de las civilizaciones originarias, especialmente las del Anáhuac.

Estoy a unas semanas de dar a luz. No dejo de sorprenderme, maravillarme en torno al gran misterio, la creación, la vida y sus manifestaciones. La profundidad del sentimiento casi inconmensurable de sentir los movimientos de este ser que nada en mis aguas.

Así fuimos en un principio, seres acuosos, acuáticas, en aguas primigenias. Animales en metamorfosis para convertirnos en criaturas terrestres y ser alimentadas por la madre y su tierra. Lo que nos hermana con el resto de animales y seres que habitan este mundo.

Pienso en madres humanas y de otras especies, las distintas realidades que habitamos. Pienso en las ballenas, cuyo corazón es el más grande del reino animal, pienso en su maravilloso tejido social y cultural. Viajan en manada, vienen a las costas mexicanas, recorriendo una odisea de entre 8,000 y 12,000 kilómetros desde el Ártico, para dar a luz en aguas templadas. Por desgracia, el entorno que las recibe no es cálido. Se trata de un territorio en el que son asesinadas miles de especies, debido a actividades humanas como la pesca, la navegación y el turismo.

Para muestra, la organización Ecología y Conservación de Ballenas A.C. (ECOBAC) que se ha encargado de monitorear costas mexicanas, específicamente en Jalisco y Nayarit a lo largo de 18 años desde el 2007 al 2025, ha registrado la muerte de 25 ballenas atropelladas por embarcaciones.

En el pasado mes de febrero fue encontrada muerta una cría de ballena de tan solo 2 meses tras ser arrollada por una lancha que navegaba a altas velocidades en Bahía de Banderas. Más del 80% de las ballenas atropelladas son crías, seguido por hembras (16%), quienes son los animales más vulnerables e importantes de conservar.

Es lamentable el caso omiso de las autoridades ante estos casos.  No existe un ordenamiento marítimo que regule rutas de tránsito, velocidades, áreas y protocolos de navegación. Pero se habla de la creación de la Escalera Náutica, un proyecto de infraestructura turística, presentado a mediados del año 2025 por el gobierno de Jalisco que pretende la construcción de 12 muelles para conectar Bahía de Banderas con Puerto Vallarta, una franja de 42 kilómetros.

Ya se ha iniciado con la construcción del muelle de Mismaloya, que no cuenta con estudio de manifestación de impacto ambiental. Múltiples organizaciones y especialistas advierten de los devastadores efectos de este proyecto, el retroceso a la conservación y el aumento del riesgo para las especies que habitan estos ecosistemas. Mientras todo esto ocurre, pienso en el ser que me habita. En la realidad contradictoria. En las experiencias que deseo que lo conformen como una persona humana empática, responsable, ética, compasiva, hacia todas las especies. Alcanzo a divisar esperanza, pues es el primer bebé vegano de la familia.

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