Por Erandi Avendaño Serrano
Hola, soy una vegana antiespecista con ganas de platicarte sobre cómo puedes alimentarte a ti, a tu familia o a tus amistades sin que tengan que cambiar radicalmente (aunque sí) las recetas de la casa.
La postura antiespecista va más allá de lo que no comemos, sin embargo, es verdad que el hecho de no comer animales ni sus derivados, muchas veces nos excluye de algunas actividades como convivencias familiares, laborales y amistosas; en contextos sociales y de celebración a menudo nos encontramos con que no hay comida para nosotras y con suerte a veces podemos elegir entre unas papas fritas o una ensalada.
Segura estoy de que entre las lectoras de este texto se encuentran algunas con experiencias de este tipo y que probablemente me den la razón, las papas son ricas pero no son suficiente consuelo y la verdad a mí casi no me gusta la ensalada, más bien tengo amor por la comida tradicional, la comida de fonda, la comida casera, la comida de calditos y sopitas, es decir la comida caliente por lo que hoy me dispongo a compartir contigo algunos consejos.
Me gusta cocinar pero además más me vale llevar lonchera a todos lados si quiero comer bien por lo que quiero compartir con ustedes lo que hasta ahora, después de unos 12 años de empezar a comer sin animales, me ha ayudado a conservar sabores que desde niña me han gustado.
Para mí, la fórmula más sencilla para realizar una comida tradicional sin que tenga animales en la mesa es sustituir el animal por proteínas vegetales, tengo tantas recetas con setas que casi me convertí en hongotariana.
Las setas son para mí la estrella, el secreto es dorarlas antes de cocinar, colocar un poco de aceite en el sartén o en la cazuela y dejarlas ahí, sin nada, sin moverlas, sin ponerles sal hasta que tomen un color rostizado y ya después procesar lo que se vaya a cocinar. El cómo cortarlas para empezar su dorado es importante, por lo que para una tinga las deshebro, para un pozole o verdolagas en salsa verde las corto en cuadros grandes, si son empanizadas van deshojadas, quizá tiras gruesas para hacer fajitas, una vizcaína o un delicioso mole, al final esta es la base y es lo que yo tomo como la proteína y ya con eso puedo seguir la receta familiar o la receta de cualquier tutorial omitiendo, por supuesto, el animal y sus derivados.
Otra opción que me gusta utilizar son las lentejas cocidas, incluso garbanzos y otras leguminosas, esto para mí es algo que sustituye la carne de cadáver molida, las limpio, la remojo y las escurro, el caldo lo guardo para alguna sopa y con el resto ya sea moliendo o aplastando un poco he podido realizar picadillo y boloñesa, añadiendo pan molido o avena molida se puede realizar hamburguesas, milanesas y albóndigas, solo se necesita reposar un poco la mezcla para que el pan absorba un poco la humedad y así se puede moldear y en el
caso de las albóndigas dorar en sartén u horno y agregar el caldillo cuando se vaya a servir, no antes para evitar que se deshagan.
Para sustituir el huevo y aún así disfrutar el sabor de los huevos ahogados que hacía mi abuelita utilizo tofu ¡otro gran sustituto! Al igual que las setas es elegir el mejor corte, pueden ser láminas, cubos o rectángulos, incluso aplastado o desmoronando el tofu se puede conseguir una variedad de texturas que mejoren nuestra experiencia, lo importante es escurrirlo primero para después dorar y listo, otra gran proteína para guisar por ejemplo, tofu revuelto, nopales con tofu en chile guajillo, chiles rellenos, filetitos empanizados, incluso si al caldo se le agregan algas, se puede conseguir un caldo con sabor a mar sin necesidad de matar a un pez; en fin, la necesidad ejercita nuestra imaginación y de verdad invito a qué esa rica receta que no has comido en años, la intentes reproducir con tofu.
No sobra decir que además el tofu y las semillas son grandes aliadas para realizar cremas y veganesas que acompañen nuestros alimentos.
Finalmente, mi última sugerencia es explorar la soya, pero no tanto la texturizada con la que se puede por supuesto hacer carne al pastor o chorizo, sino la que viene en tartaleta, en una especie de bolillo. Yo la dejo remojar toda una noche, al día siguiente la hiervo con laurel, sal, pimienta y listo. Una vez escurrida, funciona perfecto para hacer carne de soya enchilada, moles, guisados en salsa verde o roja, incluso milanesas si las vamos fileteado en capas delgadas, es algo muy rico y, por lo que entiendo, bastante nutritivo.
Soy consciente de que a veces no tenemos mucho tiempo para dedicar a la cocina, sin embargo, también sé que si no tenemos comida en casa, las opciones accesibles, ricas y nutritivas no siempre están a la mano. También sé que para mí es más sencillo, ya que me he dedicado a cocinar por muchos años y es algo que disfruto mucho hacer, sin embargo, creo que esté texto puede ayudar a desbloquear la creencia de que el sabor está en la carne de animal muerto cuando todo lo contrario, el sabor está en los condimentos, en los olores, en la paciencia y en la compasión por la vida de todos los animales.

0 comentarios